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Una cuestión de honor

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  Una cuestión de honor Eduar Alberto Vargas González El vagabundo reloj patrio dictaba las doce del mediodía. Zapateiro, quien ya muchas veces había metido la pata, sabía que la hora era perfecta: su hora de la verdad había llegado. La hora de una huida varias veces anunciada. Parecía una premonición. Su suerte estaba echada. Esperó hasta el 28, día en el que la Comisión presentaría su informe final. Él, como su presidente, negaba profundamente el conflicto. De hecho, fervoroso por ver gente en filas y rabioso por masacrar al enemigo, Zapateiro solía gritar: ¡AJÚA! grito de guerra del tan polémico comandante. Nunca imaginó, sin embargo, que su hora de la verdad era a la vez la cantata premonitoria de su ignominioso olvido. Antes de presentar su renuncia, la cual solo se haría oficial el 20 de julio, Zapateiro, quizás, echó mano al baúl de sus recuerdos. Ese baúl pesado y manchado por la guerra. Esos recuerdos de falsos positivos, de bombardeos y de abusos. Le llegó a la ...

NO

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  NO Eduar Alberto Vargas González El 5 de octubre de 1988 el cielo de Santiago se puso color arcoíris. Augusto Pinochet sospechaba desde tiempo atrás que su dictadura militar caería. Lo supo, quizás, cuando la televisión pública chilena empezó a transmitir la esperanza de un futuro democrático. El NO pregonó la victoria de 4 millones de humanos enamorados del cambio, de un futuro sin dictadura y de una propuesta publicitaria colorida. 26 años después, un país vecino suyo dijo de nuevo NO. Eran otras circunstancias y era otra la naturaleza política de los sufragantes. Ese país, mi país, convencido por los temores de la guerra quiso echar al traste sus anhelos de paz. Esa Colombia de 2016, que representaron 4 millones y 600 mil votos por el NO, sigue hoy adolorida. Sigue pensando en los fantasmas del atraso. Esa Colombia del centro, capaz la más rural del país, es la Colombia que decidirá las próximas elecciones. Un fenómeno político como el uribismo, que hoy está cimentan...

Las paredes tienen oídos y la política tiene dientes

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  Las paredes tienen oídos y la política tiene dientes Eduar Alberto Vargas González Los chismes y charadas en el barrio fueron el común denominador de mi niñez. Las palabrotas, los chistes de mal gusto y los comentarios fuera de lugar. Esas eran las formas y esos fueron los modos. Viene a mi mente una expresión siempre usada por mi madre ante esas expresiones parvularias de inmadurez: “Silencio que las paredes tienen oídos”. Hoy puedo confirmar, y de hecho todos podemos, que efectivamente las paredes tienen oídos; o bueno, al menos no sabemos en qué momento nos pueden estar escuchando. La última semana electoral del país está marcada por un hecho (in)esperado que desnudó la forma de hacer política de una campaña a la presidencia: los Petro vídeos, tema de meriendas y charlas de pasillo, hoy invaden las redes sociales y los noticieros. La discusión por la ética en las campañas y la legitimidad de la “política del amor” parece quedar en entredicho, pero así son las cosas. Así ...